A 25 años de su lanzamiento, repasa junto a Brit Feeling como se gestó el Parklife de Blur!

1994 fue un excelente año musical: se lanzó ‘His’n’hers’ de Pulp, ‘Definitely Maybe’ de Oasis, ‘Dog Man Star’ de Suede, pero hoy toca celebrar a Blur.

La banda inglesa venía de grabar ‘Leisure’ con su ya fuera de moda estilo baggy y luego el hermano menor de Parklife, ‘Modern life is rubbish’, el cual contó con buenos singles pero pobres ventas. Por este motivo las aguas no estaban muy calmadas para la banda, se les estaba acabando el crédito frente al sello por lo que el tercer disco DEBÍA funcionar comercialmente.
Debido a malas experiencias anteriores, el sello tenía que escuchar los demos y luego dar la aprobación para grabar las canciones. Esto fue un problema para temas como ‘Parklife’, donde el sello tenía muchas fichas en él y por lo mismo la presión de hacer algo grande no ayudó a hacer una buena producción en su primer momento. Las cosas empezaron a mejorar cuando Damon llegó con una grabación hecha en casa que tenía una batería electrónica y un coro pegajoso: ‘Girls and boys’. El productor Stephen Street dijo en su momento:” Hagámoslo! Un tema disco, divirtámonos con él!. La gente del sello supo que la estábamos grabando sin su permiso y pusieron mala cara, pero les dijimos que la adorarían, por suerte estábamos en lo cierto. Grabar con Blur fue un poco como grabar con The Smiths, ambas bandas tenían la confianza de poder hacer cualquier cosa, en cualquier estilo y de igual manera sonar todo como un álbum afiatado”.
En el disco también destaca el talento de Damon con las baladas, escribiendo joyas como ‘End of a century’, ‘Badhead’, ‘To the end’ o ‘This is a low’. Los aires barrocos de ‘Clover over dover’, la divertida ‘Lot 105’ o las clásicas estilo Blur ‘London Loves’, ‘Trouble in the message centre’ o ‘Bank holiday’ muestran la versatilidad de la banda, en un álbum que hace todo menos aburrir.
Graham Coxon lo recuerda así:” Realmente disfruté hacer ese disco, cuando hicimos ‘Girls and boys’ nos dimos cuenta que valía la pena expandirse. Damon estaba volviéndose muy bueno con las letras y todos estábamos inspirados. Para la tapa elegimos centrarnos en el galgo inglés porque nos gustó su agresividad, sus dientes, no ves esa mirada en un futbolista…bueno quizás un poco”.
Finalmente la banda logró un reconocimiento planetario y en su Reino Unido natal llegaron al número uno y se llevaron a casa 4 Brit Awards: Mejor grupo británico, Mejor álbum, Mejor single (Girls and boys) y Mejor video (Parklife). La fama también llevó al lado oscuro a algunos de sus integrantes como el mismo Graham Coxon, quien tuvo que luchar contra el alcohol o al bajista Alex James, que desde este período se perdió en excesos durante las noches londinenses de los 90, desde esta época.

Parklife es un disco divertido, que sube, baja, hace bailar, llorar, de todo. Los dos discos que “rodean a Parklife” ( Modern life is rubbish de 1993 y The Great escape del 1995), y toda su discografía en general, muestran que este álbum no fue una cosa de suerte, si no que el trabajo de gente con talento, algo que se echa de menos de las bandas inglesas de hoy.


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